Entendimiento de Sangre

Despedida

ANUNCIO: la novela “Las Tribulaciones de Sangre” dejará de publicarse en este blog. Este es un intento de explicar las razones, no de justificarme o buscar excusas.

Lo he pensado y repensado y quisiera decir que estoy cien por ciento segura de mi decisión, pero no es así. Varias veces escribí sobre blog-novelas abandonadas. En la mayoría de los casos (por lo menos de los que tengo conocimiento), las historias quedan inconclusas porque no son leídas, dan más trabajo del que el autor esperaba, o simplemente la página cierra sin explicación.

Cuando comencé a publicar hace ya más de un año y medio, mi experiencia en internet y en esto de los blogs era nula. En ese momento sentí que este formato sería el ideal para publicar una historia aún inconclusa. Con el tiempo fui descubriendo que se trataba de conseguir visitas más que lectores. Que las personas interesadas en la literatura encuentran dificultoso leer desde el monitor o utilizando dispositivos electrónicos. Que para que una ficción pueda prosperar en este medio debe ser de simple lectura, formato ajustado al medio, argumento fácil de recordar, personajes con los que el lector pueda identificarse y narración en primera persona. Quienes conozcan este blog sabrán que “Las Tribulaciones...” no se ajusta a ninguna de esas características, simplemente porque fue pensada como una novela tradicional.

Sé que esta despedida no es producto de irresponsabilidad, aburrimiento, o falta de compromiso de mi parte sino todo lo contrario. Es porque creo que esta historia merece ser contada de la mejor forma posible y porque quiero que mi trabajo alcance una calidad muy superior. Si lo que escribo va a ser leído, merece estar en un formato que lo beneficie en lugar de perjudicarlo.

Esta novela exige cierto compromiso y atención de sus lectores. No es rebuscada, su transcurso es lineal, el vocabulario cotidiano, los personajes directos y reconocibles (algunos hasta estereotipos o “tipos puros”). Pero es larga, dentro de la trama principal hay infinidad de otras secundarias, individuos que viven situaciones fundamentales, interrelaciones complejas que apenas se vislumbran, un extenso pasado que condiciona el futuro, etc. En resumen, puede ser leída por cualquiera, pero no de cualquier forma. Un blog está lejos de ser lo indicado.

A ello se suma que queda una buena parte por escribir. Tal vez si estuviera terminada, pensaría seriamente su publicación en internet, pero ahora, con todo lo aprendido, en las condiciones actuales, es imposible. Fueron sólo algunos meses, pero lo que sé hoy dista mucho de los que creía saber en 2007. Lo escrito en aquel entonces es un intento de escribir comparado con lo que puedo hacer ahora, y con lo que podría hacer de contar con las condiciones necesarias.

Me entristece mucho decirlo, y lo hago solamente porque por sobre todas las cosas está la integridad de la obra artística: seguir publicando esta novela en un blog es un desperdicio. Desperdicio porque no la leen tantas personas como merece, porque no se aprecia su calidad y porque es menos de lo que podría ser por no contar con las correcciones y el descanso necesario que toda buena novela requiere.

Al decir que no la leen tantos como merece no me refiero al número en el contador de visitas, ni al de los suscriptores o seguidores, ni a la cantidad de comentarios. Me refiero a lectores, de esos que se enganchan de verdad con una historia y hasta terminarla viven con el libro de un lado al otro, los que al final de cada capítulo se preguntan casi con desesperación qué pasará en el siguiente y los que por sobre todas las cosas, comprenden el mensaje tras las palabras. Soy por completo responsable de esa carencia. Cuando una obra tiene errores que dificultan la lectura es difícil tomarla enserio y llegar al fondo. Cuando ni el autor sabe para qué lado va la historia, los lectores son los primeros en saberlo. Cuando el escritor no ha alcanzado la calidad necesaria para completar con éxito la tarea que se propone, cualquier intento fracasa.

Reconozco que soy dura conmigo misma (otra cosa que los lectores habituales habrán notado). De alguna forma esto tiene sabor a fracaso, y quizá por eso tardé tanto en decidirme, a pesar de sentir desde hace tiempo que este sería el final tarde o temprano.

Pido disculpas a todos los lectores de la novela. Se siente muy mal hacer esto. Estoy defraudándolos. Las veces que otros autores me lo hicieron, dio mucha rabia. Espero que ninguno lo padezca, porque dejar una historia inconclusa es lo peor que se le puede hacer a un lector.

Si tienen algo que decir los comentarios a esta entrada están abiertos.
Emile.

 
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